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Mensaje  Pumpkin Head el Mar Ene 03, 2012 1:49 am

Titulo: Welcome Home
Autor: Ale (Pumpkin Head)
Género: Romance/Comedia
Clasificación: G
Advertencias: Ninguna





Se habían mudado gracias al divorcio de sus padres. Su madre le había dicho que era porque quería descansar un poco, pero él bien sabía que lo que en verdad deseaba era escapar de todos aquellos momentos amargos por los que pasó al final. Ella no quería recordar nada de su ex esposo por un tiempo. Frank protestó por la mudanza. No es que hubiese dejado muchas cosas abandonadas en su antiguo hogar, era solo que le gustaba el lugar donde vivía; le había costado adaptarse ahí, y empezar de nuevo no lo animaba mucho.

Ese día llegaron temprano detrás del camión de mudanzas. Su madre seguía dándole infinidad de razones por las que había sido bueno el que cambiaran de ambiente. Él seguía enfurruñado en el asiento junto al de su madre haciendo oídos sordos de todo lo que ella le decía. Creía qué su madre solo pensaba en ella y no él, ella no pensaba en todo lo que él tendría que pasar para readaptarse y más aun, los cambios que tendría que hacer al momento de su cambio de escuela. Estudiaba música, una carrera para lo que no había tenido que hacer el bachillerato, recién terminaba su carrera como técnico en música y ese mismo año comenzaba con la licenciatura. Tendría que reiniciar trámites y pedir el traslado de todos sus papeles, desde su antigua escuela.

No entendía por qué su madre tenía que huir de los viejos recuerdos en lugar de enfrentarlos; él consideraba que así era mejor. Mejor afrontar las cosas y dejarlas ir rápidamente a que te siguieran el resto de tu vida. No le pareció nunca la idea de mudarse y sin embargo había cedido ante su madre porque después de todo nada podría hacer, aun le faltaban 3 años para la mayoría de edad, y por supuesto, su independencia.



-Es una zona bastante tranquila, ya verás que te encantará el lugar -dijo Linda estacionándose, para después bajar del auto- bienvenido a casa Frank.

-Mamá, este lugar es…. Hermoso- dijo al bajarse y mirar justo en el jardín de la casa de enfrente a un chico de cabello rojo bastante llamativo, un short y una playera azul a juego con el resto de su vestimenta e incluso su cabello.

El chico usaba una manguera para regar el césped. Traía puestos además unos auriculares y por el ligero movimiento de sus labios, Frank pudo notar que cantaba la canción que escuchaba. Su piel era extremadamente blanca y se preguntó si no sufriría quemaduras por el intenso sol que hacia en esos momentos, aunque a el no parecía importarle. En ese momento alzó la vista y miró a Frank que no podía despegar sus ojos de él; el pelirrojo alzó su mano a modo de saludo sonrió y volvió a sus tareas. Mientras el aún sonreía a pesar de que el chico aquel ya no lo miraba.

-Te dije que te gustaría, ya verás que todo será mejor aquí.

-Sí…

-Muy bien, será mejor que entremos y comencemos a poner orden a todo esto.

Frank, a pesar de haber escuchado a su madre y de haberle contestado con un movimiento afirmativo de su cabeza no se movió de ahí seguía mirando al chico de cabello rojo; le era hipnótico, no podía apartar su mirada de él. Para él era inevitable ver cada uno de sus movimientos, y lo mejor de todo es que le había sonreído. Frank estaba seguro de que jamás podría olvidar esa sonrisa, y aquella primera vez en qué lo vio. No es que fuera amor a primera vista, solo fue atracción inmediata, ese chico le gustó, y mucho.

-Frank, hijo, te has quedado ahí parado, vamos, entra a ayudar; por lo menos organiza las cosas de tu habitación.

-Sí mamá ya voy- dijo al ver como el chico cerraba la llave del agua y volvía a su casa, y a su vez él entraba en la suya.



-Tenemos vecinos nuevos pa’ – dijo Gerard, al momento en que entró en su casa.

-¿De verdad?

-Sí, la casa de en frente por fin se vendió.

-¿Y qué tal? ¿Qué te parecieron?

-Pues sólo pude ver a un chico como de mi edad; parece agradable- dijo encogiéndose de hombros.

-¿agradable? ¿No será qué te gustó hijo?- preguntó con una sonrisita en los labios y un tono de voz que le hacia notar que lo había descubierto.

-Pues es bastante apuesto ¿Sabes?

-Entonces no se diga más, no debemos ser maleducados, tenemos que darles la bienvenida al vecindario ¿No crees?

-Ni se te ocurra tratar de juntarme con él pa’ –dijo recordando todas y cada una de las desastrosas veces en que su padre, había intentado emparejarlo con alguien más.

-Yo no dije nada sobre juntarte con él, hijo. Yo dije que teníamos que darles la bienvenida.

-Pero irás conmigo, no iré solo- dijo demandante.

-De acuerdo; como quieras.

-¿Crees qué debamos llevarles algo?

-Galletas estaría bien, iré a la cocina por unas cuantas.

A los pocos minutos salió de la cocina con un enorme plato lleno de galletas de chocolate y además lo había cubierto con plástico.

-¿Qué esas no son las galletas de papá?

-Sí.

-¿Y no crees que se moleste si descubre que se acabaron sus galletas? Las compró ayer.

-No se molestará, y si lo hace sabré ponerlo en su lugar.

-Si tú lo dices.

-Vamos ya.

Salieron de su casa dirigiéndose a la de enfrente, Gerard iba un poco ansioso y muy sonriente. Moría por saber el nombre del nuevo; y esperaba que no fueran una familia más de homofóbicos que sólo sabían burlarse de él, y que al final terminaban huyendo de su padre. Así habían sido las ultimas cuatro familias que se mudaron a esa casa. Y no era para menos, pues su papá era alguien digno de temer. Al llegar a la puerta Gerard tocó el timbre y esperó con un nudo en el estomago a que alguno de los nuevos vecinos saliera. No pasó mucho tiempo antes de que una mujer con el cabello atado en una coleta saliera a atenderlos.

-Hola, soy Lars y él es mi hijo Gerard. Somos los vecinos de en enfrente, les hemos traído galletas.

-¡Oh! Hola – respondió sonriente y tomando el plato que Lars le tendía- soy Linda y… esperen un momento, llamaré a mi hijo para presentarlos- . Linda entró y regresó un poco agitada con Frank detrás de ella- Él es mi hijo Frank, ellos son Lars y Gerard- dijo señalándolos respectivamente.

-Hola- dijo un poco tímido mirando a Gerard, se le hacia difícil creer que estuviera ahí, justo en frente de él, y en la puerta de su casa.

Gerard le devolvió la sonrisa y Frank no pudo hacer otra cosa más, que embobarse de nuevo. Un silencio bastante extraño se apodero de los cuatro, Frank y Gerard se miraban sonrientes y Lars pudo ver de reojo cómo esos dos se perdían en ellos mismos.

-Disculpen que no los invite a pasar y a tomar algo; como verán esto es un desastre total, pero me gustaría que mas adelante aceptaran mi oferta.

-No se preocupe Linda, solo queríamos darles la bienvenida, pero tenga por seguro que aceptaremos la invitación.

-Me parece perfecto, les avisaré en cuanto esté todo listo.

-Muy bien. Nos vamos, mucho gusto en conocerlos.

-Adiós Frank, nos vemos luego- dijo Gerard aun sonriente.

-Adiós- le contesto de igual manera.

-Gracias por las galletas Lars- dijo Linda y Lars sólo le respondió con un movimiento de mano.

Frank siguió a Gerard con la mirada hasta que de nuevo entró en su casa, y la puerta se hubo cerrado detrás de él. “Gerard” se repetía en su cabeza una otra vez, ahora sabía su nombre, pero quería saber más; así que se prometió a sí mismo que en cuanto se volvieran a ver entablaría con él una conversación que fuera mas allá de un simple hola, y ¿Por qué no? Invitarlo a salir con el pretexto de que le mostrara el lugar.

-¡Qué color de cabello tan extravagante!- dijo Linda una vez que se fueron.

-Se le ve muy bien.

-Parecen agradables.

-Mucho- dijo Frank pensando aun en Gerard.

Dos días completos fueron los que tardaron en poner completo orden, y deshacerse de absolutamente todas las cajas. Frank durante esos dos días había visto ocasionalmente al pelirrojo, lo vio sacando la basura, volviendo a regar el césped, y también sentado en un gran ventanal con un cuadernillo en sus manos. Era sábado y no tenia absolutamente nada que hacer, quería ir a casa del pelirrojo y conversar con él, pero no encontraba un pretexto lo suficientemente creíble como para hacer aquello. Así que sin muchos ánimos tomo su guitarra y comenzó a tocar con la esperanza de que algo le viniera a la mente y así pudiera correr a la casa de enfrente.

Tocaba sin pensar mucho, sólo las canciones que se sabia de memoria y que sus dedos tocaban casi automáticamente. Su cabeza estaba en otro lugar tratando de hacer que su cuerpo también estuviese ahí. ¿Bajo qué excusa barata podría ir ahí para hablar con él? ¿Y si sólo iba y decidía ser claro y lo invitaba a salir? Dejó de tocar y se tomó el rostro entre las manos, nunca había sido tímido, mucho menos a la hora de pedirle una cita a alguien, pero el pelirrojo lo ponía más nervioso de lo debido. A diferencia de muchas de sus otras parejas, con él si se veía teniendo una relación seria, y tal vez era por eso que su cabeza no le daba para pensar una buena razón de ir a su casa y pedirle un poco de su tiempo.

Se dejó caer en su cama, y suspiró sonoramente. Una nueva duda surgió en su cabeza ¿Y si tenia novio? El chico era bastante lindo como para no tenerlo, y de seguro tenia además una gran personalidad, podría apostar a que el pelirrojo era una persona muy dulce y cariñosa ¿Por qué no habría de tener novio? Volvió a suspirar, y esta vez se maldijo a si mismo por si acaso tenia tal suerte de fijarse en alguien que ya tenia pareja.

Sus pensamientos seguían viajando, sus brazos se encontraban extendidos a lo largo de la cama y sus pies, que colgaban un poco golpeaban rítmicamente la base de su cama. Su guitarra había quedado olvidada a un costado, y él parecía no tener intenciones de tocarla en un buen rato. El timbre sonó y él se levanto con pesadez de la cama. En cuanto estuvo frente a la puerta la abrió, y cuál fue su sorpresa al encontrarse al pelirrojo justo ahí; sonriendo nuevamente y saludándolo de una manera bastante casual. Frank le devolvió el saludo atontado y le sonrió de igual manera.

-Amm ¿Tendrás algo de café que puedas regalarme? Papá se ha quedado sin café y me ha enviado a pedirte un poco.

-Claro, pasa, en un momento lo traigo.

-Gracias. Ha quedado muy linda la casa.

-Gracias, supongo. Pero creo que eso es algo que le encantaría escuchar a mamá- sonrió con el frasco de café en sus manos.

-¿Tienes algo qué hacer Frank?

Frank sintió su corazón acelerarse ligeramente, abrió sus ojos más de lo debido y metió sus manos en sus bolsillos tratando de no mostrar tanto nerviosismo.

-Pues no. Estoy libre ¿Por qué?

-Pues, eres nuevo aquí, y pensé que te agradaría salir a conocer un poco .

-Me encantaría- dijo de manera rápida.

-Entonces nos vemos más tarde ¿A las 5:00 te parece bien?

-Perfecto.

-Muy bien, adiós Frank- dijo de manera coqueta y salió despacio por la puerta con el frasco de café en sus manos.

Frank no pudo evitar ampliar su sonrisa cuando el pelirrojo lo dejó solo en su casa. Eran las 2:15 de la tarde y justo en ese momento deseó que el reloj avanzara mas rápido; fue a la cocina y comió un poco de lo que su madre había preparado; casi inmediatamente después de haber comido corrió escaleras arriba, se dio un baño y pasó el resto del tiempo buscando algo que ponerse para su cita. 4:57 marcaba su reloj, feliz como estaba bajo las escaleras para correr en dirección a casa de Gerard.

Su sonrisa era grande, y su emoción aun más. Llegó y se plantó tratando de sacar toda esa seguridad que sabia había quedado guardada en algún lugar de su interior. No quería demostrarle a Gerard que estaba nervioso y ansioso por salir con él, no quería lucir desesperado, aunque muy probablemente Gerard ya hubiera notado aquello. Tocó el timbre de la casa y Lars lo atendió con una pequeña sonrisita en los labios.

-Hola Frank, pasa. Gee bajara en unos momentos ¡Es tan vanidoso el chico!

-¿En serio?

-Sí, creo que todo es culpa de su padre- dijo muy seguro.

- ¿De usted?

-¡Oh, no! James, su otro padre, yo soy el de las reglas, James lo consiente mucho.- soltó un suspiro- En fin, siéntate Frank, no te quedes ahí parado.

-Está bien, gracias.

5 min más tarde, Gerard bajaba las escaleras bastante arreglado; su cabello lucia ligeramente desordenado, pero Frank estaba seguro de que esa era la intención. Lucia hermoso, y Frank no pudo más que volver a sonreír. Se levantó y agradeció a Lars por la compañía brindada antes de que Gerard llegara. Salieron y de inmediato comenzaron una amena charla sobre sus intereses, lo que estudiaban, sus edades, un poco sobre sus familias también.

Gerard se enteró del divorcio de los padres de Frank y supo qué esa había sido la razón de la mudanza. Internamente no dejaba de agradecer a Linda por haber decidido tomar esa casa y no otra. Frank se enteró de que Gerard llevaba el apellido de James, su otro padre; que en realidad su apellido era Way, pero al ser criado por Lars y James Hetfield, había decidido adoptar el apellido Hetfield porque él no se consideraba un Way. También se había enterado de que sus padres eran músicos, y que Lars estaba tomando unas pequeñas vacaciones, y después de eso, James las tomaría, porque no le gustaba dejarlo solo en casa a pesar de ya tener edad suficiente para ello.

Fueron a varios sitios >>populares<< de las cercanías, algún café, en un centro comercial, tiendas de discos, lo más común de por ahí. Lugares que si el hubiese visitado solo le habrían parecido de lo más aburridos, pero en compañía de Gerard, todo era mejor, y alcanzaba a disfrutar un poco mas de las cosas. Justo como él había creído, Gerard era un sujeto dulce, además de muy inteligente, y divertido; jamás había pasado un rato tan bueno con alguien más.

Después de aquella cita, Frank y Gerard se despidieron a la entrada del segundo como si fueran los mejores amigos desde siempre, y con la promesa de que se volvería a repetir. Entró muy feliz a su casa donde su mamá bastante calmada preparaba la cena. Lucia un poco cansada pero relajada, no como en días anteriores donde creía que podría explotarle la cabeza a causa del estrés. Llegó a su lado y la saludó con un beso en la mejilla y un hola dicho de manera cantarina.



-¿Por qué tan feliz? ¿Saliste a algún lado?

-Sí, fui con Gerard a conocer los alrededores.

- ¿Gerard? – Dijo con una sonrisa- Creí qué habías dicho que te resultaría difícil adaptarte nuevamente.

-Lo sé, pero eso fue antes de conocerlo, es bastante agradable.

-¡Vaya! Ese chico si que te trae mal hijo.- se burló- Jamás te había visto así por alguien.

-Es sólo que él es diferente mamá, me hace sentir diferente.

-Pues si cada vez que salgas con él, me recibirás con un beso y estarás tan feliz como ahora, por mi puedes salir con él todos los días- rió y junto a ella Frank.

-Créeme que eso no me molestaría en lo más mínimo.



Las salidas con Gerard se hicieron más constantes; cada día que pasaba con él, Gerard solo lograba gustarle más; de hecho, ahora podía decir que se encontraba enamorado del extravagante chico del cabello rojo, por que sí, había descubierto que era completamente extravagante. En algunas ocasiones parecía un tanto afeminado, pero nada que le molestara a Frank, otras veces podría parecer muy caprichoso, pero eso no lograba amedrentar ese creciente sentimiento.

Habían tenido ya 11 citas y hasta ese momento ninguno había dicho palabra sobre lo evidente. Ambos se gustaban, pero ninguno había querido tomarse las cosas tan rápido, sin embargo para Frank era cada vez más difícil no despedirse de Gerard con un beso en los labios. Moría de ganas por besarlo, pero no quería presionarlo ni acelerar las cosas al grado de asustarlo.

Lejos estaba de asustarlo, pues Gerard se encontraba en las mismas condiciones que él, sin embargo él si tenía algo más por lo que temer; no quería que Frank conociera a James. Su padre había sido el encargado e asustar a todo aquel que se atreviera a posar sus ojos sobre él, y no quería que esta vez le ahuyentara a Frank por que él de verdad le gustaba. No era como con cualquiera; estaba seguro de que podía tener algo mas serio con él, y no quería que su protector padre lo alejara de él.

Ese día seria su cita numero 12, y Frank estaba dispuesto a pedirle a Gerard que fuera su novio. Estaba nervioso, pero lo haría. Salió temprano de casa, era lunes y las vacaciones estaban por terminar. Irían a la misma escuela pero no a las mismas clases, y Frank quería aprovechar todo ese tiempo libre que le restaba, en Gerard. Quería iniciar la escuela sabiendo que su novio andaba por ahí estudiando también.

Salió de su casa y recorrió el tan corto y acostumbrado camino hacia casa de “Gee” como había empezado a llamarlo. Se acomodó la chaqueta, y con la mejor de sus sonrisas tocó el timbre de casa de Gerard esperando a que el mismo, o Lars abrieran. Aún no conocía a su otro padre, pero sabía que pronto lo haría. Y estaba total y absolutamente en lo correcto. Pues cuando la puerta se abrió un sujeto enorme y rubio lo miró con una expresión bastante indiferente pero no por eso dejaba de ser intimidante. Frank titubeó un poco, pero al fin se decidió a hablar.

-Hola, usted debe ser el Sr. Hetfield, yo soy Frank- le tendió la mano, pero nunca fue tomada por el otro.

-¿Vienes por Gerard?

-Así es Sr.- bajó su mano mucho muy nervioso.

-Espera un momento- el hombre volvió a la casa y Frank suspiró un poco más aliviado, creyendo que el señor había entrado a llamar a Gerard. Mas al momento en que el otro padre de Gerard saliera Frank sintió su alma bajar hasta sus pies y por poco y moja sus pantalones.

El sr Hetfield lo apuntaba con una escopeta y salía a paso decidido, dispuesto a alejarlo de su hijo. Las piernas de Frank temblaron y casi cae; mas se sostuvo de la perilla de la puerta y no se movió más; no supo si por miedo, o si fue por algo más, pero se quedo ahí, sin decir algo coherente.

-Quiero que te alejes de mi hijo ¿Me oíste?

-Yo, yo, yo, yo – decía muy nervioso y avanzando hacia atrás provocando su caída justo a la entrada de la casa.

-¡Papá! ¿Qué haces? ¡Déjalo en paz! – pudo escuchar la voz de Gerard y suspiró aliviado viéndolo como su salvación.

-Principito ¡No me digas que pensabas salir con él!

-¡Sí papá, déjalo!

-Pero principito…- dijo bajando la escopeta.

Gerard corrió hasta Frank, y lo ayudó a levantarse, traía puesto el mismo short que cuando lo vio por primera vez; y al sentir las manos de Gee sobre él, quitando el polvo adquirido por la caída no pudo evitar sonrojarse.

-¿Estás bien Frank? ¿Mi papá no te ha hecho nada?

-No, sólo me ha sacado un susto terrible.

Gerard miró mal a su papá, y tomando a Frank de la mano, lo jaló hasta que estuvieron dentro. James cerró la puerta detrás de él con el entrecejo muy apretado. Gerard seguía examinando a Frank en busca de algún golpe o indicio de que su padre había hecho con Frank algo más que sólo apuntarle con su escopeta. Lars salió de la cocina asustado por todo el barullo armado en su casa, y no le costó mucho saber a que se debía.

-¡James! ¡Más vale qué no sea lo que estoy pensando!

-Lars, amor, este chico vino por Gee, por mi bebé ¿Entiendes?

-Pa’, papá apuntó a Frank con la escopeta.

-¡James, tienes qué dejar de hacer eso! ¿Qué te ha hecho el pobre Frank?

-¡Ya te dije! Vino por Gee, quiere alejarlo de mí.

Frank miraba a todos lados confundido, no sabía que estaba pasando y mucho menos por que el padre de Gerard lo había amenazado con un arma, ¡Él no había hecho nada malo! Y Gerard no parecía estar molesto o triste por algo que hubiese hecho él, como para que el padre tomara tal medida.

-Mira, Frank Y Gerard solamente son amigos.

-¿Ósea qué no te estás tomando en serio a mi principito? –dijo molesto y tomando de nuevo la escopeta. Frank no pudo evitar refugiarse en Gerard y apretarse mucho a él.

- No Sr. No es eso, yo me tomo muy en serio a su hijo él y yo solo….

-¡James, dame eso! – dijo Lars quitándole la escopeta a su esposo- tranquilo Frank.

-¡Papá! ¿Por qué siempre me haces esto? –dijo Gerard molesto y cruzándose d brazos.

-Hijo, yo sólo te cuido. Tipos como este solo quieren jugar contigo, tendrán sexo y luego te botaran ¡Así son todos! Y yo no permitiré que te hagan sufrir principito.

-Tú quieres que termine solterón como la tía Mary – dijo aun enfurruñado en el asiento.

-James, entiende que Frank y Gerard son sólo amigos, debes dejarlo tener sus propias experiencias, no puedes retenerlo por siempre.

-Pero puedo intentarlo- dijo muy seguro.

-Me iré con Frank justo ahora- hizo un ademan de levantarse, pero James lo detuvo.

-No principito, no me dejes ¿Lo ves Lars? Me quiere dejar por este- señaló a Frank.

-Su nombre es Frank; y Gerard no te va a dejar por él, ¡Tú eres su padre, por dios! James, deja ya a los chicos en paz- suspiró cansado.

- No, no dejare que mi hermoso principito se vaya con él.

-Si no me dejas, en la noche escapare a asa de Frank.

-¿Qué? ¡No! Lo siento hijo, pero no quiero que te lastimen.

-Amm creo que yo mejor me voy- dijo Frank muy nervioso.

-¿Qué? No Frank, no te vayas, mi papá se portará mejor, lo prometo- dijo Gee viendo el final venir.

-¿Ves lo qué has hecho James?

-Sí; vete niño, aléjate de mi bebé, lo siento, pero así son las cosas, espero que disfrutaras tu estadía aquí pero ya es hora de que te largues- lo tomó por la espalda y abrió la puerta para sacarlo de ahí.

-¡No! ¡No vas a volverme a hacer esto, papá!- tomó a Frank de la mano y lo llevó adentro nuevamente- Él de verdad me gusta y no voy a dejar que lo alejes de mí por tus celos de padre paranoico.

La discusión siguió, pero no escuchó nada después del “él de verdad me gusta”, ¡Si le gustaba! Pensó un momento en lo que acababa de pasar, y se dijo que debía reflexionar más sobre la relación que tendría con Gerard, y si así iba a ser siempre que se encontrara con el Sr. Hetfield ¿Y si en una de esas oportunidades no llegaba Gerard a salvarlo de su propio padre? Sintió un escalofrió recorrerlo, pero inmediatamente se dijo, que no dejaría que el padre lo alejara de Gerard, porque a él también le gustaba mucho ¿Gustar mucho? No sólo era eso, Frank estaba enamorado del pelirrojo, no podía permitir que lo alejaran por simples celos de padre sobreprotector.

-Está bien ¿Qué haces Frank?

-¿Eh?

-¡A qué te dedicas hombre!

-amm, estudio, este año comienzo la licenciatura en música Sr.

-¡Músico! Mi hijo se morirá de hambre. Principito piensa bien sobre lo que quieres, por favor.

-Papá tu eres músico.

-Pero yo tengo un trabajo estable y que paga bien.

-Yo también soy músico cariño, y mis trabajos son más ocasionales, no es tan seguro como el tuyo.

-Pero tú eres hermoso, y eres mi esposo, y si tú quisieras no trabajarías, que yo feliz me ocuparía de ustedes.

-Sr. Hetfield, no sé cómo han sido los anteriores novios de Gerard, pero le juro que yo lo respeto mucho, no sólo lo quiero para una noche, de verdad quiero a Gerard.

-Mientes, todos lo hacen – dijo con los ojos entrecerrados.

-¡Por favor escúchalo!, el muchacho es genial, y es un encanto.

Gerard sólo miraba a Frank con los ojos iluminados, él ya había dado todo por perdido, pero al parecer a Frank no le importaba la actitud de su padre. El hecho de que intentara razonar con él, le decía todo; además había dicho “de verdad quiero a Gerard”. Estaba feliz, muy feliz, así que decidido, tomó a Frank del rostro y frente a todos le planto un beso en los labios que Frank ni tarde ni perezoso respondió tomando a Gerard de la cintura.

Lars y James se quedaron quietos, el primero viendo con ternura la escena, el segundo al borde de un colapso nervioso e intentando quitarle a su esposo la escopeta para alejar a ese chico de su principito de una buena vez. Todos sus intentos fueron en vano, Lars no cedió y James al ver que no obtendría de vuelta su escopeta, se levantó y trató de separarlos por la fuerza, pero otra vez sus intentos se vieron frustrados gracias a la participación de Lars, Frank comenzaba a adorar al más pequeño. Se separaron y Frank susurró algo al oído de Gerard.

-¿Qué haces? ¡Aléjate de él! No te atrevas a volver a besarlo ¿Oíste?

-¡Sí!- gritó eufórico Gerard lanzándose a los brazos de Frank- Claro que acepto- y volvió a besarlo.

-¿Qué has hecho bastardo? ¿Qué le has dicho? ¡Aléjate de él!

-Gerard, hijo ¿Qué sucede?

-Me ha pedido que sea su novio- dijo muy feliz.

-¡Me alegro mucho! James, deberías estar igual, ¿Qué no ves la cara de felicidad que tu hijo carga?

-Es fingida, yo lo sé, el chico sólo quiere quitarme a mi principito.

-Sr. Hetfield, se lo repito; de verdad quiero a Gerard, lo respeto mucho, y no pienso jugar con él.

-¿Quién me lo asegura?

-James ya cálmate, el chico de verdad quiere a Gee.

-¿Cómo puedes saberlo?

- El hecho de que te conozca, que lo hayas apuntado con una escopeta y amenazado de muerte, y aún así decidiera pedirle a Gerard que sean novios, debería serte suficiente para saber qué es verdad.

-Sr. Hetfield, si alguna vez llego a lastimar a Gerard, yo mismo le daré la escopeta para que termine conmigo ¿Eso le da más seguridad?

-Pues no, pero tomare tu palabra. Si alguna vez llego a ver una lagrima en el rostro de mi principito, puedes darte por muerto ¿Oíste?

-Muy bien Sr.

-Bien chicos, creo que es mejor que salgan y disfruten de su primera cita como novios- dijo sonriente Lars.

-¿No pueden disfrutar de su primera cita en casa amor?-preguntó James

-No, vamos salgan, salgan que el día les espera.

Ambos salieron, felices y tomados de la mano, Gerard no cabía en sí de felicidad, por fin, alguien había resultado ser lo suficientemente valiente como para enfrentar a su padre y hacerlo entrar en razón. Definitivamente Frank era para él, y Frank pensaba lo mismo, Gerard, mimado, caprichoso y dulce como era, era todo un paquete, y era solo suyo, y muy a pesar del padre que tenia, sabia que no podría dejarlo nunca; jamás encontraría a alguien como él. Jamás se había sentido tan feliz de andar con alguien como con él, se pertenecían, y eso era todo.

-Lo odio- dijo James para sí mismo y sentado en el sofá de su casa- ¡Lo odio!



El primer os de una serie de la que me encariñé mucho, espero que les guste!
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Re: Welcome Home

Mensaje  Mcr-Frerard el Mar Ene 03, 2012 10:24 pm

awwww ziz subiste welcome *o* amooo esta serie o siiiii MI BELLO Y "AMOROSO" PAPA HETFIELD HA VUELTO que genial que hayas subido este fics ziz te ailOOOOOviUUU OLOT

sube prontOOO

xoxo
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